Manejar rápidamente una emergencia dental puede marcar la diferencia entre mantener o perder el diente. En función del tipo de urgencia, se debe actuar de un modo u otro:

  • Pérdida dental. Es fundamental acudir a un profesional de inmediato. Durante el proceso, es recomendable mantener el diente perdido húmedo en líquidos como agua o leche. También es recomendable aplicar una gasa o compresa fría en la zona para frenar el sangrado y aliviar el dolor.
  • Fractura del diente. Esta urgencia no es tan grave como la anterior, pero también requiere atención profesional inmediata. De lo contrario, la fractura podría extenderse hasta romper por completo el diente.
  • Dolor de muelas. Aunque se trata de una urgencia que puede esperar, esta altera la calidad de vida del paciente. Algunos consejos son aplicar hielo para reducir la inflamación y tomar antiinflamatorios para aliviar el dolor, pero lo más recomendable es acudir al dentista.
  • Aflojamiento del diente. Si tras un golpe notas movilidad en el diente, es mejor que no lo toques ni con los dientes, el dedo ni la lengua. También conviene evitar la presión sobre ese diente al morder o masticar. Acudir de inmediato al odontólogo será la clave para evitar que el diente se desprenda del hueso.

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